Este flan de coco combina la cremosidad del flan tradicional con un sutil sabor tropical. Es un postre elegante y fácil de preparar que siempre sorprende.
Coloca el azúcar (y el agua, si la usas) en un cazo pequeño a fuego medio. Mueve ocasionalmente hasta que el azúcar se derrita y adquiera un color ámbar dorado.
Cuando esté listo, vierte con cuidado en el fondo del molde o ramequines, girando para cubrir la base y un poco de los lados. Deja que se endurezca ligeramente.
Prepara la crema
En un cazo mediano, mezcla la leche, la nata, la leche de coco y la miel. Calienta a fuego bajo, removiendo hasta que la miel se disuelva por completo.
Añade la manteca de coco y remueve hasta que se derrita.
Retira la mezcla del fuego. Bate los huevos aparte y vierte poco a poco la mezcla templada sobre ellos, removiendo suavemente hasta integrar. Evita batir con fuerza para no formar burbujas.
Prepara el baño maría
Vierte la mezcla en el molde caramelizado. Coloca el molde dentro de una fuente de horno más grande y añade agua caliente hasta llegar a la mitad de la altura del molde. Si usas un molde grande, pon la fuente vacía en la rejilla del horno y luego añade el agua caliente con una jarra. Así evitas mover una bandeja pesada llena de agua.
Hornea
Hornea durante unos 40–50 minutos, revisando al final. Los bordes deben estar firmes y el centro debe moverse ligeramente al agitar el molde. Para comprobar el punto, inserta un palillo o la punta de un cuchillo: debe salir casi limpio, con una fina capa de crema.
Enfría y refrigera
Retira el molde del baño maría para que deje de cocinarse. Deja que se enfríe a temperatura ambiente y luego refrigéralo al menos 4 horas o toda la noche.
Desmolda y sirve:
Pasa un cuchillo por los bordes del flan para despegarlo, coloca un plato encima y dale la vuelta con cuidado. Deja reposar unos segundos para que el caramelo caiga por los lados.
¡Sirve frío y disfruta!
Notas
Moldes: Puedes usar un molde redondo, uno alargado o moldes individuales (ramequines). Los moldes pequeños se hornean más rápido.
Caramelo: Una capa más fina se disuelve mejor y facilita el desmoldado. Si queda una capa gruesa, se ablandará en la nevera con el tiempo.
Dulzor: Como el caramelo endulza el flan al reposar, es mejor mantener la crema ligeramente dulce.
Sin burbujas: Mezcla con suavidad y hornea siempre al baño maría para que la textura quede lisa y cremosa.
Enfriado: Saca el molde del baño maría justo al sacarlo del horno para evitar que se siga cocinando.
Preparación anticipada: El flan se conserva 3–4 días en la nevera y está aún más rico al día siguiente.