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La importancia del pH en la cosmética

Conocer el pH de tus productos cosméticos no es solo un detalle sin importancia. Puede marcar la diferencia entre un producto que funciona bien… y uno que daña el cabello o irrita la piel.

Comparación de una tira reactiva de pH con una tabla de colores, una tira sumergida en un vaso blanco, jabón y sal en cuencos sobre una mesa.

Si alguna vez te has preguntado por qué no recomiendo usar jabón en el cabello, o por qué ciertos conservantes solo funcionan en algunas recetas, el pH tiene mucho que ver.

En este post te explico qué es el pH, por qué es importante en la cosmética casera y cómo medirlo y ajustarlo cuando sea necesario.

Resumen rápido

  • El pH mide lo ácida o alcalina que es una solución acuosa
  • Los productos para la piel suelen funcionar mejor alrededor de pH 5–6
  • Los productos para el cabello suelen ser un poco más ácidos (4,5–5,5)
  • Un pH alto puede dañar el cabello al levantar la cutícula
  • Es importante comprobar el rango de pH en el que funciona tu conservante

¿Qué es el pH?

Para entender por qué el pH es importante, primero hay que saber qué es.

El pH es una medida de lo ácida o alcalina que es una solución acuosa, en una escala de 0 a 14. Está relacionado con la concentración de iones de hidrógeno, por lo que puede variar ligeramente según factores como la temperatura.

Un pH de 7 se considera neutro (como el agua destilada). Los valores por debajo de 7 son ácidos y los valores por encima de 7 son alcalinos.

En general, cuanto más bajo es el número, más ácida es la solución, y cuanto más alto, más alcalina. Los valores extremos pueden ser bastante agresivos e irritantes, por lo que es importante mantenerse dentro de un rango adecuado al formular productos para la piel y el cabello.

Colorida escala de pH de 0 (ácido) a 14 (alcalino) con ejemplos de sustancias como el limón, el vinagre, la leche, el jabón y el hidróxido de sodio en diferentes niveles de pH.

pH de la piel

Aunque el pH se mide en soluciones acuosas, es habitual hablar del pH de la piel y decir que es ácida.

En realidad, no es tanto que la piel en sí sea ácida, sino que está cubierta por una mezcla de sudor, grasa y bacterias beneficiosas. Esta capa forma lo que se conoce como manto ácido, que ayuda a proteger la piel.

Cuando el manto ácido se altera o se elimina, la piel suele ser capaz de restablecerlo con relativa rapidez.

Los bebés nacen con un pH más neutro. Con el tiempo, el manto ácido se desarrolla y la piel se vuelve más ácida. Además, el pH puede variar según la zona del cuerpo. Las zonas más expuestas suelen tener un pH algo más alto, mientras que las zonas más protegidas, como las axilas o la zona genital, tienden a mantener un pH más bajo.

La mayoría de las personas pueden recuperarse de cambios temporales en el pH de la piel sin problemas a largo plazo. Por eso, usar jabón, que es más alcalino, no siempre causa efectos visibles.

Sin embargo, algunas personas notan más irritación, especialmente si tienen la piel sensible. En esos casos, es mejor usar limpiadores con moderación y optar por limpiadores suaves sin jabón y con un pH más bajo cuando sea necesario.

pH ideal para productos para la piel

En general, un pH de alrededor de 5–6 es un buen rango para productos como limpiadores y cremas, ya que se acerca al pH natural de la piel.

Mantenerse en ese rango ayuda a respetar el manto ácido y puede reducir el riesgo de irritación, especialmente en pieles sensibles.

pH del cabello

Mientras que la piel suele recuperarse con bastante rapidez de los cambios de pH, el cabello no es tan resistente. Aparte del folículo, el cabello está formado en gran parte por células muertas y no puede repararse por sí mismo de la misma manera que la piel.

Si llevas tiempo siguiendo mi blog, ya sabrás que me encanta hacer jabón. Aun así, no lo uso en el cabello. No es solo una preferencia, sino que tiene que ver con cómo el pH afecta a la estructura del cabello.

Un pH alto daña la cutícula del cabello

Al igual que la piel tiene una capa protectora llamada manto ácido, el cabello también tiene una capa protectora: la cutícula. Vista al microscopio, la cutícula está formada por escamas superpuestas que recubren el tallo del cabello. Cuando estas escamas están alineadas y lisas, ayudan a retener la hidratación y hacen que el cabello se vea más suave y brillante.

Cuando se utilizan productos alcalinos en el cabello, estas escamas se levantan y se abren. Esto hace que el cabello sea más propenso a la sequedad y a la rotura. Además, el cabello con la cutícula levantada tiende a enredarse más y a verse apagado o con encrespamiento.

Diagrama que compara el cabello sano con cutículas lisas a la izquierda y el cabello dañado con cutículas abiertas a la derecha, mostrando los efectos del sol y la humedad.

En un intento de solucionar ese problema, muchos vendedores de “champús sólidos” a base de jabón recomiendan hacer un aclarado final con vinagre para volver a bajar el pH. Esto puede mejorar temporalmente el aspecto del cabello, ayudando a que la cutícula se alise y el pelo se vea más suave y brillante.

Sin embargo, a largo plazo, el hecho de abrir y cerrar constantemente la cutícula acaba dañando el cabello. Puede que alguien con el pelo corto, o que use jabón de forma ocasional, no note los efectos enseguida. Pero con un uso frecuente, especialmente en cabellos largos, el daño suele hacerse más evidente.

Otras formas en las que el jabón puede dañar el cabello

El pH alcalino del jabón no solo afecta a la cutícula. También puede aumentar la carga negativa del cabello, lo que incrementa la fricción entre las fibras. Esa fricción puede provocar más rotura.

Además, el jabón puede dejar residuos en el cabello. En presencia de agua dura, reacciona con minerales como el calcio y forma depósitos que se van acumulando con el tiempo. Estos residuos pueden hacer que el cabello se vea apagado, se sienta áspero y se enrede con más facilidad.

pH ideal para productos para el cabello

La mayoría de los champús se formulan dentro de un rango de pH de aproximadamente 4,5–5,5. Esto ayuda a mantener la cutícula más lisa y el cabello en mejor estado.

Los champús infantiles suelen tener un pH ligeramente más alto. Cuanto más cerca está un producto de un pH neutro (7), menos probable es que irrite los ojos, por lo que muchos se comercializan como “sin lágrimas”.

Explico esto con más detalle en mi receta de gel y champú para bebés.

pH y los ingredientes cosméticos

El pH de un producto no solo influye en cómo afecta a la piel o al cabello, sino también en cómo se comportan los ingredientes dentro de la fórmula.

pH y conservantes

Si estás haciendo un producto que contiene agua, casi siempre necesitarás añadir un conservante para evitar el crecimiento de bacterias, moho y otros microorganismos. Aunque el moho suele ser visible, el crecimiento bacteriano no lo es, y aun así puede causar irritaciones o infecciones.

No todos los conservantes funcionan en todos los rangos de pH. De hecho, la mayoría solo son eficaces dentro de un intervalo concreto. Por eso, al elegir un conservante, es importante comprobar el rango de pH recomendado por el proveedor y asegurarse de que tu producto final esté dentro de ese rango.

Los productos con pH muy alto o muy bajo suelen ser menos propensos al crecimiento microbiano. Aun así, en la mayoría de los casos, formularás productos dentro de un rango más suave y adecuado para la piel, por lo que seguirás necesitando un conservante.

Para más información, puedes consultar mi guía para principiantes sobre conservantes naturales.

Unas botellas de cristal de color ambar con unas flores

Efectos del pH en tensioactivos, emulsionantes y otros ingredientes

El pH no solo afecta a cómo se siente un producto, sino también a cómo funcionan sus ingredientes.

Algunos ingredientes, como los emulsionantes y los tensioactivos, solo son estables o eficaces dentro de ciertos rangos de pH. También puede influir en la textura del producto, especialmente cuando se utilizan gomas u otros espesantes.

Por ejemplo, en mi receta de gel hidroalcohólico, utilicé TEA (trietanolamina) para subir el pH y conseguir que la mezcla gelificara correctamente.

Algunos tensioactivos son especialmente sensibles al pH. Los tensioactivos anfóteros, por ejemplo, pueden cambiar su comportamiento según el pH de la fórmula. A pH bajos pueden comportarse como ingredientes catiónicos, mientras que a pH altos actúan más como aniónicos. En valores intermedios pueden encontrarse en un estado zwitteriónico. (Explico esto con más detalle en mi guía sobre tensioactivos.)

Aunque la mayoría de los ingredientes cosméticos funcionan bien dentro del rango habitual para piel y cabello, siempre es buena idea comprobar el rango de pH recomendado para cualquier ingrediente nuevo, especialmente si vas a modificar el pH de la fórmula de forma significativa.

Cómo medir el pH

Existen varias formas de medir el pH de un producto.

Tiras de pH

La forma más sencilla y económica de medir el pH es utilizando tiras de papel indicadoras. Estas tiras cambian de color al entrar en contacto con una solución acuosa, y ese color se compara con una escala para estimar el pH.

Hay diferentes tipos de tiras. Algunas cubren un rango amplio de pH, mientras que otras están diseñadas para rangos más concretos y ofrecen una lectura algo más precisa.

Puede resultar difícil comparar los colores con total exactitud, por lo que las tiras no son ideales cuando se necesita una medición precisa. Aun así, suelen dar una buena estimación, aunque no un valor exacto con decimales.

Para la mayoría de las recetas caseras, esa precisión es más que suficiente. No necesitas saber que tu producto tiene exactamente un pH de 5,4; basta con comprobar que está dentro de un rango adecuado para la piel o el cabello.

A los niños les suele encantar experimentar con tiras de pH. Son una forma sencilla de aprender sobre acidez y alcalinidad. A mi hijo le fascinó ver cómo ciertos alimentos cambian de color según su pH. Incluso utilicé esa idea para hacer colorantes naturales que cambian de color.

Dos vasos de líquido transparente y dos tiras reactivas de pH usadas se sitúan junto a un cuadernillo con una tabla de colores de pH sobre una superficie blanca.

Medidores de pH

Si necesitas más precisión, puedes usar un medidor de pH.

Los medidores ofrecen lecturas más exactas que las tiras, pero también son más caros y requieren mantenimiento. Para que funcionen correctamente, deben calibrarse con regularidad utilizando soluciones tampón.

También es importante almacenarlos correctamente. La sonda suele mantenerse ligeramente húmeda; si se seca por completo, puede perder precisión con el tiempo.

Para la mayoría de las recetas caseras, no es necesario usar un medidor. Las tiras suelen ser suficientes para comprobar que el producto está dentro de un rango adecuado.

Medir el pH de productos sin agua

A veces puede interesarte medir el pH de productos sólidos o sin agua, como un champú sólido o una pastilla de jabón. Como el pH solo puede medirse en soluciones acuosas, tendrás que mezclarlos con agua para poder evaluarlos.

Para obtener resultados más consistentes, es mejor usar agua destilada. Si prefieres saber cómo se comporta el producto en condiciones reales, también puedes usar agua del grifo.

Por ejemplo, puedes hacer espuma con un champú sólido y medir el pH de esa espuma con una tira.

El agua destilada tiene un pH neutro de alrededor de 7. El agua del grifo contiene minerales y otras sustancias que pueden influir en la medición, pero también te dará una idea más realista de cómo se comporta el producto en tu día a día.

Una mano sostiene una pastilla de jabón con burbujas, mientras prueba la espuma del jabón utilizando una tira amarilla de prueba del pH.

Ajustar el pH

A veces será necesario ajustar el pH de un producto. En productos líquidos, suele ser un proceso bastante sencillo. Lo ideal es añadir pequeñas cantidades de correctores de pH poco a poco, midiendo cada vez, para no pasarte y tener que corregir en sentido contrario.

En productos sólidos, como champús o acondicionadores en barra, el pH se mide una vez que el producto ha solidificado. Si necesitas ajustarlo, tendrás que hacerlo la próxima vez que hagas la receta. En estos casos, es importante llevar un registro de las cantidades que utilizas para poder reproducir el resultado.

Bajar el pH

Si el pH es demasiado alto, puedes bajarlo añadiendo un ácido. Los más habituales son el ácido cítrico y el ácido láctico.

El ácido láctico suele venderse en forma líquida concentrada. En pequeñas cantidades, normalmente bastan unas gotas para ajustar el pH, por lo que conviene añadirlo poco a poco.

El ácido cítrico suele venderse en polvo o cristales. Para utilizarlo, puedes preparar una solución disolviéndolo en agua. Una opción práctica es hacer una solución al 10 %, mezclando 1 g de ácido cítrico con 9 g de agua destilada. Usar una solución estándar facilita medir las cantidades y reproducir los resultados.

Un cuenco con ácido cítrico, una lima partida por la mitad, un vasito blanco con una tira reactiva de pH y una tabla de colores de pH están dispuestos sobre una superficie marrón.

Bajar el pH del jabón

Algunas personas intentan bajar el pH del jabón añadiendo ingredientes ácidos, sobre todo cuando hacen “champús sólidos” a base de jabón. El problema es que el jabón necesita un pH alcalino para funcionar. Si se baja demasiado el pH, deja de comportarse como jabón y puede descomponerse.

El jabón no puede ser ácido ni realmente neutro. Explico esto con más detalle en mi post sobre la “neutralización” del jabón líquido.

Subir el pH

Aunque es menos frecuente, a veces puede ser necesario subir el pH de un producto.

Se puede hacer utilizando pequeñas cantidades de hidróxido de sodio (NaOH) o hidróxido de potasio (KOH). Si haces jabón, probablemente ya los tengas en casa.

Un bol con sosa caústica y un vasito de líquido con una tira reactiva de pH y una tabla de colores de pH están dispuestos sobre una superficie marrón.

Algunas personas utilizan bicarbonato, pero no es muy eficaz para este fin y suele requerir cantidades mucho mayores.

Otros ingredientes, como la trietanolamina (TEA) o la arginina, también se utilizan para aumentar el pH en ciertas formulaciones. Por ejemplo, utilicé TEA para subir el pH al trabajar con carbopol y conseguir que el gel hidroalcohólico gelificara correctamente.

En algunos casos, el tipo de corrector de pH es importante. Por ejemplo, con ingredientes como Emulsense HC, un emulsionante catiónico utilizado en acondicionadores, el fabricante recomienda usar el conservante Spectrastat G2-N, que funciona mejor en un rango de pH de aproximadamente 5–5,5. En ese caso, recomiendan subir el pH con arginina, ya que otras opciones como el NaOH o el bicarbonato no son compatibles con ese sistema.

Reflexión final

El pH puede parecer un detalle pequeño, pero influye mucho en cómo funcionan tus productos.

Cuando te acostumbras a medirlo y ajustarlo, se convierte en una parte más del proceso. Además, te ayuda a entender mejor tus recetas y a conseguir resultados más consistentes, especialmente en productos como champús, acondicionadores o fórmulas con conservantes.

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