Cómo Hacer Polvo de Tomate (y Tomates Secos al Sol)
Aprende a preparar polvo de tomate y tomates secos al sol utilizando el horno, un deshidratador o el aire libre. Estas conservas fáciles, que apenas ocupan espacio, te permiten disfrutar del sabor del tomate durante todo el año.

Cada verano que cultivamos un huerto, siempre terminamos con un montón de tomates maduros que no podemos comer antes de que se pongan malos. Después de hacer salsas y sopas, me gusta usar lo que queda para hacer pasta de tomate, tomates secos al sol, o hasta un poco de polvo de tomate.
Si quieres disfrutar del sabor de tus tomates durante todo el año, sin tener que envasarlos o congelarlos, esta es una de las maneras más fáciles de hacerlo. Ambas opciones son fáciles, ocupan muy poco espacio y te permiten conservar el sabor intenso del tomate durante meses. Una vez que están secos, los puedes usar para darle un toque especial a casi cualquier comida. Son perfectos para sopas, guisos, huevos revueltos o incluso para hacer tus propios chips en casa.
Por qué te encantará
- Es muy versátil: puedes hacer rodajas secas o molerlas para obtener polvo de tomate.
- No necesitas envasar ni congelar.
- Ahorra espacio en la despensa y en la nevera.
- Se puede hacer en el horno, deshidratador o al sol.
- Funciona con cualquier variedad de tomate y mantiene su sabor durante meses.
Ingredientes
Solo necesitas un ingrediente: tomates.
Puedes usar cualquier variedad que tengas a mano, pero ten en cuenta que algunas se secan más rápido que otras:
- Los tomates pera o Roma son ideales porque tienen menos agua y más pulpa.
- Los tomates cherry también funcionan muy bien; solo hay que cortarlos por la mitad antes de secarlos.
- Los tomates redondos o de ensalada contienen más jugo, por lo que tardan un poco más en secarse.

Materiales y utensilios
No necesitas ningún equipo especial para hacer tomates secos o polvo de tomate, pero algunos utensilios te facilitarán el proceso:
- (Opcional) Rejillas o mallas – si los vas a secar al sol.
- Cuchillo afilado o mandolina – para cortar rodajas finas y uniformes.
- Bandejas de horno o rejillas del deshidratador – según el método que elijas.
- Papel vegetal o tapetes de silicona – para evitar que se peguen las rodajas.
- Batidora, procesador de alimentos o molinillo de café – para triturar los tomates secos y obtener el polvo.
- Colador fino o tamiz – para conseguir una textura más uniforme.
- Tarros o recipientes herméticos – para conservarlos durante más tiempo.
Paso a paso: cómo secar los tomates
1. Prepara los tomates
Lava bien los tomates y quítales el tallo. Sécalos con un paño y córtalos en rodajas finas y uniformes (aproximadamente 3 mm de grosor).
Las rodajas finas se secan más rápido y de forma más homogénea.
(Consejo: una mandolina ayuda a conseguir cortes iguales y ahorrar tiempo.)
2. Coloca las rodajas para secar
Extiende las rodajas de tomate en una sola capa sobre bandejas de horno, rejillas del deshidratador o mallas. Colócalas de forma que no se toquen unas con otras. El aire debe circular bien para que se sequen de manera uniforme.
Si usas bandejas de horno, puedes cubrirlas con papel vegetal o un tapete de silicona para evitar que se peguen.
Métodos de secado
En el horno
- Ajusta el horno a la temperatura más baja posible (normalmente entre 60 °C y 75 °C).
- Activa la función de ventilador o convección si tu horno la tiene.
- Hornea durante 5 a 8 horas, dándoles la vuelta a las rodajas a mitad del tiempo.
- Sabrás que están listas cuando estén secas y flexibles (para tomates secos) o completamente crujientes (para hacer polvo).
(Algunas personas dejan la puerta del horno entreabierta para que escape la humedad, pero normalmente no hace falta.)
En el deshidratador
- Coloca las rodajas en las bandejas y ajusta el deshidratador entre 50 °C y 60 °C.
- Déjalas secar entre 6 y 10 horas, según el grosor de las rodajas y el tipo de tomate.
- Revisa de vez en cuando y retira las que ya estén listas antes de que se sequen en exceso.

Al sol
Si vives en una zona caliente, seca y soleada, también puedes hacer tomates secos al sol.
- Coloca las rodajas sobre mallas o rejillas, dejando espacio entre ellas.
- Cúbrelas con una tela fina o mosquitera para evitar insectos.
- Mételas dentro cada noche para que no absorban humedad con el rocío.
- Dependiendo del clima, el secado completo puede tardar de 2 a 4 días.
Si al final no están completamente secas, puedes terminarlas en el horno o el deshidratador.
¿Cuándo están listos?
El tiempo total de secado depende del tipo de tomate, el grosor de las rodajas y el método que uses.
- Para tomates secos, las rodajas deben quedar secas, flexibles y no pegajosas.
- Para polvo de tomate, deben estar completamente duras y quebradizas.
(Si todavía están algo flexibles, es que queda humedad y podrían enmohecerse o formar grumos más adelante.)
Cómo hacer el polvo de tomate
Cuando las rodajas de tomate estén completamente secas y quebradizas, ya puedes molerlas para convertirlas en polvo.
- Rompe las rodajas en trozos más pequeños para que se trituren con más facilidad.
- Tritura los tomates secos con una batidora, procesador de alimentos o molinillo de café hasta obtener un polvo fino.
(El molinillo de café suele dar el resultado más fino, aunque puedes empezar con la batidora y terminar con el molinillo.) - Pasa el polvo por un colador fino o tamiz para separar los trozos más grandes.
- Vuelve a moler los trozos que queden en el colador hasta que todo el polvo tenga una textura uniforme.
El sabor del polvo de tomate es muy concentrado. Basta una cucharadita para dar un toque intenso a sopas, salsas o huevos revueltos.
Conservación (tomates secos)
Tomates secos
Guarda los tomates secos en un recipiente hermético en un lugar fresco y seco, lejos de la humedad y de la luz directa.
Para alargar su duración, también puedes guardarlos en la nevera o incluso congelarlos.
Si prefieres conservarlos en aceite de oliva, mantenlos siempre en la nevera y consúmelos en unas semanas.
(Opcional: puedes sumergirlos en un poco de vinagre antes de añadir el aceite para realzar el sabor y mejorar la conservación.)
⚠️ Importante: Evita añadir ajo fresco o hierbas al aceite, a menos que vayas a consumirlos enseguida, ya que reducen el tiempo de conservación y pueden favorecer el crecimiento de bacterias
Conservación (polvo de tomate)
Guarda el polvo de tomate en un tarro bien cerrado o recipiente hermético, en un lugar fresco y oscuro o en la nevera.
Si los tomates estaban completamente deshidratados, puede conservarse más de un año sin perder sabor.
Para evitar que se formen grumos, puedes añadir una bolsita de sílice o unos granos de arroz crudo dentro del tarro.
Consejos y trucos
- Si el polvo de tomate se apelmaza con el tiempo, probablemente haya absorbido algo de humedad del aire. Extiéndelo sobre una bandeja y sécalo de nuevo en el horno durante unos 10–15 minutos a baja temperatura (alrededor de 65 °C). Déjalo enfriar antes de volver a guardarlo.
- Los tomates Roma o pera son los que mejor resultado dan, ya que tienen más pulpa y menos agua.
- Usa una mandolina si quieres rodajas perfectamente uniformes y ahorrar tiempo.
- Si vas a hacer tanto rodajas secas como polvo de tomate, saca una parte cuando esté flexible (para guardar como tomate seco) y deja el resto hasta que esté completamente quebradizo para molerlo.
Cómo usar los tomates secos
Una vez secos, los tomates mantienen muy bien su sabor y se pueden usar en muchísimos platos. Puedes dejarlos tal cual o rehidratarlos sumergiéndolos en agua templada durante unos 30 minutos, según la receta.
Algunas ideas para usarlos:
- Tritúralos para añadirlos a salsas o sopas y darles un sabor más intenso.
- Mézclalos con mantequilla o manteca para hacer una mantequilla compuesta (perfecta para carne o pan).
- Córtalos en tiras y añádelos a ensaladas, pastas, bocadillos o wraps.
- Úsalos en pizzas, hamburguesas o focaccias para un toque sabroso y con textura.
- Marínalos en aceite de oliva para poner sobre bruschettas o bandejas de aperitivos.
- También puedes picar algunos y mezclarlos en masas de pan o de galletas saladas para darles color y sabor.
Cómo usar el polvo de tomate
El polvo de tomate es una forma sencilla de añadir sabor a tomate a muchos platos, sin tener que abrir una lata ni cocinar salsa desde cero.
Puedes usarlo para:
- Dar sabor y color a sopas, guisos, salsas o marinadas.
- Añadirlo a carne picada para preparar tacos, albóndigas o salsa boloñesa.
- Mezclarlo con agua para hacer una salsa o pasta de tomate rápida:
- 1 parte de polvo + 1 parte de agua = salsa o pasta espesa.
- Añade más agua si quieres una salsa más ligera o una base para sopa.
- Combinarlo con queso crema o nata agria para hacer un dip o untable salado.
- Espolvorearlo sobre palomitas, frutos secos tostados o chips caseros.
- Añadirlo a la masa de pasta o pizza para dar más color y sabor.
Cómo hacer salsa de tomate a partir del polvo de tomate
Si quieres hacer una salsa, una pasta o hasta una sopa de tomate, solo necesitas mezclar el polvo de tomate con un poco de agua.
La proporción depende de la textura que prefieras:
- Para pasta o salsa espesa: mezcla 1 parte de polvo de tomate con 1 parte de agua.
- Para una salsa más ligera o base de sopa: añade más agua hasta alcanzar la consistencia que te guste.
Calienta la mezcla a fuego suave durante unos minutos, removiendo de vez en cuando, hasta que espese y el sabor se intensifique.
Después puedes sazonarla con sal, ajo o hierbas, igual que harías con una salsa de tomate fresca.
Preguntas frecuentes
Sí. Quedan muy ricos una vez secos, aunque como tienen más agua, tardan un poco más en deshidratarse. Córtalos por la mitad antes de secarlos para que se elimine mejor la humedad.
Claro. El horno funciona igual de bien; solo hay que usar la temperatura más baja y asegurarse de que circule bien el aire. Puede tardar un poco más, pero el resultado es el mismo.
Si los tomates están completamente secos y se guardan en un recipiente hermético, en un lugar fresco y seco, el polvo puede durar un año o más. Guardarlo en la nevera ayuda a mantenerlo fresco durante más tiempo.
Sí, siempre que tu freidora permita temperaturas bajas (entre 60 y 65 °C). Trabaja con tandas pequeñas y coloca las rodajas en una sola capa para que se sequen de forma uniforme y sin quemarse.
Guárdalos siempre en la nevera y consúmelos en unas semanas. Evita añadir ajo fresco o hierbas si no los vas a usar enseguida, ya que pueden acortar su vida útil.
Video

Cómo hacer tomate en polvo y tomates secos al sol
Ingredientes
- 3,5 kg tomates de cualquier variedad; los Roma o pera se secan más rápido
Instrucciones
Preparar los tomates
- Lava bien los tomates y quítales el tallo.
- Sécalos con un paño y córtalos en rodajas finas y uniformes (de unos 3 mm de grosor).
Colocar para secar
- Distribuye las rodajas en una sola capa sobre las bandejas del horno, las rejillas del deshidratador o mallas.
- Colócalas de forma que no se toquen unas con otras; el aire debe circular bien para que se sequen de manera uniforme.
Secar los tomates
En el horno:
- Ajusta el horno a la temperatura más baja (60–75 °C).
- Activa el ventilador si lo tienes y hornea durante 5–8 horas, dándoles la vuelta a mitad del tiempo.
- Sabrás que están listos cuando estén secos y flexibles (para tomates secos) o completamente crujientes (para hacer polvo).
En el deshidratador:
- Coloca las rodajas en las bandejas y ajusta el deshidratador a 50–60 °C.
- Déjalas secar de 6 a 10 horas, según el grosor y el tipo de tomate.
Al sol:
- Coloca las rodajas sobre mallas o rejillas, dejando espacio entre ellas.
- Cúbrelas con una tela fina o mosquitera para mantener alejados los insectos.
- Mételas dentro cada noche para evitar la humedad del rocío.
- Dependiendo del clima, el proceso puede tardar de 2 a 4 días.
Comprobar el punto
- Para tomates secos, las rodajas deben quedar secas, flexibles y no pegajosas.
- Para polvo de tomate, deben estar completamente duras y quebradizas.
Hacer el polvo de tomate (opcional)
- Rompe las rodajas secas en trozos pequeños.
- Tritúralos con una batidora, procesador de alimentos o molinillo de café hasta obtener un polvo fino.
- Pásalo por un colador y vuelve a moler los trozos que queden hasta que la textura sea uniforme.
Conservar
- Tomates secos: guarda en un recipiente hermético en un lugar fresco y seco o en la nevera para que duren más tiempo.
- Polvo de tomate: conserva en un tarro bien cerrado, en un lugar oscuro o en la nevera. Si está bien seco, puede durar un año o más.
Notas
Rendimiento
Aproximadamente 8 onzas de tomates secos (unas 32 cucharadas de polvo).Tiempo de secado
Depende del tipo de tomate, el grosor de las rodajas y el método utilizado.Conservación – tomates secos
- Guarda en un recipiente hermético en un lugar fresco y seco.
- Para que duren más, guarda en la nevera o en el congelador.
- Si usas bolsas, intenta sacar el aire antes de cerrarlas.
- Descarta cualquier rodaja que muestre signos de moho.
Conservación – en aceite
- Puedes guardar las rodajas secas en aceite de oliva dentro de la nevera.
- Para mejores resultados, córtalas en tiras antes de añadir el aceite.
- Evita añadir ajo o hierbas frescas si no vas a consumirlas pronto.
- Puedes sumergirlas en un poco de vinagre antes de añadir el aceite para darles más sabor.
Conservación – polvo de tomate
- Guarda en un tarro hermético, en un lugar fresco y oscuro o en la nevera.
- Si está completamente seco, puede conservarse un año o más.
- Añade una bolsita de sílice o unos granos de arroz para evitar la humedad.
Cómo usar los tomates secos
- Añádelos a sopas, salsas o mantequillas compuestas.
- Córtalos en tiras para usarlos en ensaladas, pastas, bocadillos o pizzas.
- Rehidrátalos en agua templada durante unos 30 minutos antes de usarlos.
Cómo usar el polvo de tomate
- Agrega a sopas, guisos o carnes para tacos.
- Espolvorea sobre chips o verduras al horno.
- Mezcla con agua (1:1) para preparar salsa o pasta de tomate; añade más agua si la quieres más líquida.
- Mézclalo con queso crema o nata agria para hacer un dip o untable salado.
Publiqué esta receta por primera vez el 2 de diciembre de 2016 y la he actualizado en octubre de 2025 con fotos nuevas y explicaciones más detalladas.

